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Cómo perdonar una infidelidad

Que te pongan el cuerno no es divertido. Pero quizá lo único menos divertido que eso es intentar recuperar tu relación, aún después de una cuidadosa reflexión sobre las razones por las que quieres seguir intentando (que es la única manera, en realidad).

No hay nada, NADA, que pueda hacer el proceso fácil, ni para quien perdona ni para quien es perdonado. Porque, resulta ser, perdonar no significa estar feliz automáticamente, ni olvidar que el evento pasó, ni fingir que no lo hizo. Perdonar es recordar y que no duela. No shit, Sherlock, ¿ahora qué?

Para este punto asumo que ya evaluaste la situación y estás decidido. Y ese es el primer paso para acercarte a perdonar genuinamente:

1. Asegúrate de estar verdaderamente decidido. No confundas la compasión, o el miedo a estar solo con ganas de perdonar. Este paso es importante, el más importante, porque una vez que lo pasas no hay vuelta atrás.

Si decidiste perdonar, esto quiere decir que no vas a pasar la vida reprochando a la otra persona lo que hizo, vas a evitar en lo posible mencionarlo y no permitirás que tu relación gire alrededor de ello.

Si tomas la decisión, es con el compromiso de dejar el pasado en el pasado, es de aquí al futuro. Punto. Porque tuviste buenas razones para tomar esa decisión, y si estás teniendo dudas quizá tus razones no son tan buenas como creías. 

2. Di todo lo que necesites decir. Como la decisión es un compromiso, y probablemente la otra persona también se comprometió a trabajar en la relación (porque ese es un importantísimo factor para que hayas decidido perdonar), asignen un tiempo límite para que puedas desahogarte.

Una semana en la que tengas permiso de sacar todo, decir todo, preguntar todo, sin filtros. Algunas cosas van a lastimar, pero este periodo fue seleccionado especialmente para no tener consecuencias. En él puedes ser absolutamente emocional y (en muy contadas ocasiones) injusto. Pero intenta que la mayor parte del tiempo sea en forma de conversación, no de gritos. 

Este proceso, además, te va a ayudar a sentirte seguro y acompañado en el proceso, como que no te tienes que “arreglar” solo, sino que cuentas con la otra persona. Y esa pequeña dosis de confianza será muy útil en el futuro. 

¿Por qué? Porque, como en toda relación, si están seguros de que quieren estar juntos, sabrán que esto es solo un momento, y que no tiene que tener influencia en lo que pase después. Pero es necesario que saques todo, aunque sientas que no paras de hablar. 

3. Reconoce tus sentimientos. Deja ir el enojo. Fingir que estás bien desde el día uno no va a ayudar en nada. El hecho es que eres una persona lastimada, y tienes que curarte antes de poder perdonar por completo. Respeta tu proceso, síguelo, llora, pero permite que la otra persona esté ahí para ti.

Poco a poco intenta un abrazo, un beso, según lo que se vaya sintiendo como lo correcto. Así regresará la naturalidad y la complicidad a la relación.

Además, dejar ir el enojo es parte natural del proceso. Cada vez que llores, cada vez que te calmes siente como estás un poco menos enojado, aunque siga doliendo. Cada vez echa un poco menos de culpas y agradece un poco más.

4. Establezcan reglas (temporales). Expresa lo que necesitas para que tu proceso se acelere: que no vuelva a ver a esa persona, que hablen por teléfono una vez al día, que salgan al cine, platicar un poco, que te dé espacio… cada proceso es personal, pero identifica tus necesidades y exprésalas. 

Estas decisiones no van a ser permanentes, así que míralas como una “muleta” para facilitar la transición de pareja rota a equipo.

5. Ejercita tu capacidad de recordar con felicidad. Recuerda los días más divertidos o significativos de tu relación, y acepta que tu pareja sigue siendo esa persona y solo cometió un error. 

Haz el propósito de recordar cada día un detalle que te haga feliz, y escríbelo si es necesario. Enfocarte en lo positivo te va a acercar a la pareja que eran antes, y la experiencia de saber que han superado algo difícil los fortalecerá. 

6. Vuelvan a actuar como un equipo. Y para eso se necesita confianza. Y la confianza se gana. Suponiendo que tu pareja esté respetando las reglas no actúes como si tuvieras que castigarlo, porque no es así.

Vayan a lugares que les recuerden cosas bonitas, hagan actividades en las que tengan que competir (como equipo o uno contra el otro) y rían todo lo que puedan. 

Si es necesario oblíguense a hacer cosas que los hagan reír. Suena raro, pero funciona.

7. Tómate tu tiempo. De nada servirá presionarte, y sé claro con la otra persona sobre tus expectativas. No prometas perdonar en un tiempo determinado, pero promete que vas a trabajar en ello todos los días, y hazlo. 

No te sientas culpable por no poder perdonar inmediatamente, y deja de buscar culpables para todo lo demás. Se puede volver a ser felices juntos, pero el trabajo es, irremediablemente, trabajo.

Un beso,

P.

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