30.05.12: My nervous playlist.
Resumiré, para su comodidad, mi estado emocional actual en “anxiety eating my cellphone’s cover”. Digamos que sufro de un síndrome que hace que la homelessness me ponga nerviosa y además los viajes me ponen nerviosa y el viernes me meteré en una situación que involucra ambos aspectos. Y entonces necesito morder cosas.
Dear P, ¿cómo sé si estamos saliendo? Hablamos todo el tiempo y salimos de vez en cuando; a veces a comer, a veces a cenar y a veces sólo a tomar. Lo he invitado a salir con mis amigos y él con los suyos, pero no salimos en plan “coqueto.” Are we dating or just friends?
—
Querido no-coqueto,
28.05.12: Porque merecen una actualización.
El viernes me voy a vivir al DF. Durante seis meses, that is.
Pero primero lo primero: ¿en qué me quedé?
Ah sí, hace 153 días —o cinco meses y un día, who’s counting, anyway?— vi por primera vez a El Dude después de cuatro meses de tener una relación a larga distancia en la que abrazar la laptop era mi actividad favorita. Sí. Están un poco atrasados. Mea culpa.
Desde ese día hemos estado juntos y —hasta donde yo sé, ha —muy felices. Hemos ido a muchos lugares, conocido a mucha gente, llevado a Rocket a todas las aventuras que se nos han ocurrido (pics on that later), lo lleve a clases de yoga, me llevó a aproximadamente 456,245,210 juegos de diferentes deportes* y viajó a mi ciudad natal para conocer a mi familia. Sí. El Dude conoció a la familia.
Pretty Guilty and being polite.
¿Saben qué odio más que conversar con desconocidos en aviones? Muy pocas cosas. Y es que no tolero estar en un espacio cerrado durante un tiempo previamente determinado, conocido e imposible de encoger, junto a una persona que al parecer cree a)que le puedo servir como contacto para conseguir empleo o b)que su vida personal es de mi particular interés y cambiará mi futuro. Suelo siempre, entonces, procurar que mi asiento esté en una ventana para poder rotar mi cadera de manera estratégica hacia ella y perderme en lo que sea que mi iPod quiera decirme ese día. En mi último viaje la casualidad decidió que eso no sería posible.
Al principio no fue tan malo, y la música me hizo ignorar que lo único que podía ver para distraerme era el asiento de adelante o mis manos, y que estaba en medio de dos hombres a los que, digamos, sería imposible no ver, incluso a una significativa distancia. Hasta se me ocurrió que podía soportar un par de horas entre dos fuentes primarias de olor corporal. Fui una ilusa.
17.05.12: Mi abandono.
No los abandoné porque no los quiera… los abandoné porque tenía examen y El Dude vino a mi casa a conocer a mis papás. Prometo que en estos días publicaré la columna (hopefully hoy) y responderé a todas las preguntas pendientes.
Un beso,
P.
Pretty Guilty and stupid expectations.
Estoy en finales y la columna no está fluyendo como debería. Les dejaré, para que los nuevos lectores se diviertan, una columna que escribí hace tanto tiempo que no llegó a ser publicada en el blog. Porque el blog no existía. You know, timing issues… y confieso que me encanta poder recurrir a esto cuando mis palabras están atoradas. El asunto es que es de mis favoritas. Enjoy.
Pretty Guilty and stupid expectations. (Originalmente publicada el 13 de febrero de 2011).
Las mujeres viven en la decepción. Punto. Como no soy sexista reconoceré que muchos hombres también lo hacen, pero la primera frase tenía que sonar contundente.
Pretty Guilty and single friends and friends with special friends, Part 1: Yoko shows up.
*Esta columna es la primera parte de una serie que analiza las divisiones que se hacen entre las personas cuando una parte del grupo de amigos está en una relación. Enjoy.
Lo odias. Pareciera que solamente apareció para destruir el grupo de amigos que tanto tiempo te costó construir y adaptar a tus ideales aprendidos en series televisivas —tú eres Joey, obvio— y ahora va a todas partes con tu amigo. De hecho, de repente éste comenzó a desaparecerse de los miercolitos para pasar tiempo con su nuevo amor.
Qué asco. El amor ni existe, no tienes idea de en qué está pensando. Encima se ven con ojitos melosos 24/7 y te traen en un estado constante de voy-a-vomitar-en-tu-cara-hasta-que-me-muera. ¿Lo peor? No puedes hacer nada. Excepto lo que sí puedes hacer, por supuesto.
13.04.12: My getting-ready-in-the-morning playlist.
Hoy, como todas las mañanas, desperté. No, en serio. Desperté-ish y lo primero que hago cuando me levanto es bañarme, así que lo hice. Regresé a mi cuarto y me senté en la sillita que está frente a mi espejo —porque como soy muy foránea no tengo muebles reales— y puse la laptop frente a mí. No la usé para ver una serie, ni para leer ni para stalkear a la novia nueva de nadie en Facebook. Ni siquiera la usé para twittear. La usé para escuchar música mientras me arreglaba, y esto fue lo que escuché mientras bailaba ridiculamente poniéndome la ropa.
Pretty Guilty and your unsexiest outfit.
El amor engorda. Punto. No hay nada como sentir que alguien te quiere incondicionalmente para hacer que olvides que los carbohidratos son tus enemigos y que no es aceptable usar en pants de velour y pantuflas frente a nadie. Ni siquiera tu mamá. Ni siquiera tu hámster mascota.
Mi pregunta es esta. tuve algo asi como un one night stand con alguien de mi uni, por algo asi me refiero a no paso algo que me arrepienta. La cosa es la siguiente ¿como actuas cuando te lo vuelves a topar y claro los 2 estan sobrios? Ya me a pasado y en la uni, yo me he seguido de largo, en el antro el a ido a saludarme y asi, pero no por eso deja de ser incomodo.
—
Querida persona ahora sobria,
Confieso en nombre del full disclosure que me da mucha risa la situación porque me imagino lo incómodo que debe ser, y en realidad la respuesta a tu pregunta es muy sencilla.
Preguntas a ask@prettyguilty.com o da click al botón que dice ASK.
|
||
| site search by freefind |










